sábado, 7 de noviembre de 2009

8 de Noviembre DOMINGO XXXII DEL T.O.

Para esos días conviene tener muy presente evangelios como el de este domingo que nos habla de un pequeño detalle que en la vida diaria ayuda a construir una vida cristiana de las de verdad. Porque en la vida podemos vivir tan centrados en nosotros mismos y en nuestras necesidades y problemas que se nos olvide mirar a los demás, a los que nos rodean. Colocados en esa perspectiva las cosas que tenemos a nuestro alcance se convierten en recursos necesarios e imprescindibles para nuestra propia supervivencia. Las manos se nos vuelven herramientas que agarran y guardan en nuestros almacenes como pequeñas o grandes palas excavadoras que barren hacia sí mismas todo lo que encuentran. Es toda una actitud vital.

El núcleo del mensaje del Evangelio nos viene a decir que no hay otra forma de vivir en plenitud que en esa relación generosa y de entrega con los que nos rodean. Ser persona es tener las manos abiertas para saludar, para compartir, para dialogar, para dar, para confiar. Cerrar el puño, acaparar, barrer para casa es volver a una situación prehumana, es volver a las cavernas, es dejar que lo más animal de nosotros triunfe.

Compartir, dar con generosidad, es toda una forma de vivir que nos hace incluso más felices. Pienso ahora en esas veces que se reúne un grupo de personas para comer juntos. Cada uno decide hacer su pequeña aportación. Al final, aunque siempre hay algunas personas que no llevan nada, siempre sobra, hay comida en abundancia. Se ha producido el milagro. Al compartir es como si los bienes se multiplicasen.

¿No será que siendo un poco más generosos solucionaríamos muchos de los problemas de nuestro mundo? Generosos con la comida, generosos con los bienes, generosos con el perdón, generosos con la misericordia, generosos con la amistad. Manos abiertas y no puños cerrados. Toda una forma de vivir en cristiano.


Lectura: 1º de los Reyes 17,10-16

En aquellos días, el profeta Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.»
Mientras iba a buscarla, le gritó: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.»
Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.»
Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después.

Porque así dice el Señor, Dios de Israel: "La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra."»

Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías. Palabra de Dios


Lectura: a los Hebreos 9,24-28

Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres imagen del auténtico, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio. De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos Palabra de Dios


Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,38-44

En aquel tiempo, entre lo que enseñaba Jesús a la gente, dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»

Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero; muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos reales. Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.» Palabra del Señor

Un padre, un hermano, un amigo

Llevo poco más de cuarenta años de sacerdocio. Cronológicamente tengo ya una cierta edad, lo reconozco (¿cómo no?). En el espíritu -te seré sincero-, me siento todavía más bien joven (sin exagerar...), quizás porque frecuento mucho el ambiente estudiantil. Te voy a manifestar una serie de sentimientos que experimento y he experimentado, y sobre los que he reflexionado infinidad de veces. Y te los voy a contar sin tapujos, porque ya sé que es así que los jóvenes queréis que os hablemos los “mayores”. A este propósito, recuerdo la frase que me soltó a bocajarro un muchacho en una reunión, cuando yo estaba todavía estudiando: “Pepe, no nos hables de lo que estudias, ¡háblanos de lo que vives!”. Pues, ahí va.

Ya sé que ser sacerdote hoy día en nuestra sociedad no está de moda, y que hay quienes te evitan o desprecian porque lo eres.

¿Si me he arrepentido de veras alguna vez de ser sacerdote? Pues, la verdad, permíteme que te diga honestamente: no. Lo cual no quiere decir que haya sido siempre fácil, ni mucho menos. Si siempre brillara el sol o siempre lloviera, no habría cosecha; se necesitan ambas cosas alternándose. ¿Cuál es o ha sido el mayor sacrificio? Varios. Sin embargo, el mayor sacrificio quizás haya sido el de los hijos y los nietos (aunque sólo Dios sabe lo que hubiera sucedido...); pero, eso me ha servido mucho para considerar y tratar a no pocos como a hijos míos, en el mejor sentido de la palabra: ¡qué experiencia tan profunda, incluso humanamente, ver que hay quienes te consideran como a su verdadero “padre” para ciertos aspectos o momentos importantes de su vida! Y te podría contar tantos casos... Es un poco aquello del ciento por uno (Mt 19, 29).

¿Qué es lo más sublime del sacerdocio? El hecho de ser en alguna medida el “otro de Cristo” para los demás, cuando les anuncias la Palabra, cuando celebras los Sacramentos, cuando tratas de dar un buen consejo sin perderte por las ramas ni pedir imposibles... Y, desde el punto de vista humano, un compañero sencillo, cordial, el amigo del que te puedes fiar sin más porque por ti daría la vida (Jn 15, 13-14) y, dentro de lo que cabe, competente en lo que se refiere a la vida y a la fe. Eso es el sacerdote: un padre, un hermano, un amigo. Como lo era Cristo. El sacerdote, efectivamente, no es un guardia civil o un policía, ni un juez que sentencia; sino un hombre entre los hombres, un cristiano entre cristianos, que necesita -como todos- el contacto humano con los demás y el testimonio de fe de los creyentes, porque no es ni un ángel ni una piedra (Hb 5, 1-4); pero, al mismo tiempo, llamado a ser, como su Maestro: “el hombre para los demás”; alguien cuya misión es escuchar y perdonar, acompañar, animar, felicitar..., dispuesto siempre, como Jesús, a lavar los pies (Jn 13, 2-15), consciente de que no está ahí para ser servido, sino para servir y dar la vida (Mt 20, 26-28; 23, 8-12); tierra de encuentro y tierra de paso: uno que acoge siempre (“El que venga a mi, yo no lo echaré fuera”, Jn 6, 37) y señala el camino justo: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2, 5). Hombre de esperanza y serena alegría, no ingenuo sino bueno, confiado y confidente, mensajero de un mundo más fraterno, que se da a todos sin pertenecer a nadie en exclusiva, que goza haciendo el bien sin mirar a quién, más feliz en dar que en recibir (He 20, 35; Rom 12, 8; 2Cor 9, 7); que trata de vivir de manera que un día puedan cumplirse en él los versos de un sacerdote poeta (J. L. De la Torre): “Al final del camino / sólo me dirán: / ¿Has amado? / Y yo no diré nada, / abriré mis manos vacías / y mi corazón / lleno de nombres”. El sacerdote es, además, uno que tiene el privilegio de ser continuamente enriquecido por los otros -santos, tibios o pecadores que sean-, porque la confianza con que a veces las personas se te abren simplemente “porque eres sacerdote”, y te piden que les acojas con comprensión y misericordia, que les perdones en nombre de Dios, que les digas una palabra de ánimo o de consuelo..., es algo que no tiene precio, inmerecible, algo que no es fácil de encontrar en nuestro mundo, porque la intimidad no se puede exigir ni merecer, pero te la pueden regalar: ¡el regalo más grande que una persona puede hacer a otra! Qué inmensa alegría cuando al final de un encuentro alguien te da a entender o te dice claramente: “Gracias, porque ése era un peso que llevaba dentro y del que no me había atrevido a hablar nunca con nadie...”. Y esto sucede no sólo con jóvenes o adultos; no hace mucho me pasó con una persona de noventa años (¡!): si hubiera esperado un poco más quizás se hubiera llevado hasta la tumba su doloroso secreto... Es entonces que uno saca la cuenta: ¡valían la pena todos los sacrificios para poder llegar a eso!

En fin, te confieso humildemente y consciente de mis fragilidades y contradicciones (porque también yo soy pecador y necesito confesarme, ¡cuántas veces no hago lo que predico porque el pecado habita en mí! [Mt 23, 1-4; Rom 7, 14-25]), confieso -repito- que ser sacerdote -digan lo que digan quienes no lo viven- es hoy día, como lo ha sido y lo será siempre, algo grande, grande, ¡grande!...


RECUERDA.

La colecta del Domingo próximo será para colaborar con la Iglesia Diocesana

(con aquellos que están más necesitados que nosotros).

¡¡¡¡CON NOSOTROS TAMBIÉN COLABORARON!!!

domingo, 1 de noviembre de 2009

1 de Noviembre TODOS LOS SANTOS

Este domingo no es un domingo cualquiera. Hoy toca celebrar la fiesta de Todos los Santos. ¿Quiénes son? Podemos hacer un primer ejercicio y echar la mirada a la historia y a los altares y cuadros de nuestras iglesias y capillas. Ahí están algunos santos. Están convertidos en cartón piedra. Son estatuas más o menos hermosas que decoran los altares. De algunos de ellos conocemos la vida.
Un segundo ejercicio es echar la mirada al banco de atrás. Y a nuestro lado. Y a nosotros mismos. Nosotros somos los creyentes, los discípulos. Nosotros, junto con otros muchos a lo largo y a lo ancho de nuestro mundo, junto con otros muchos en el pasado y en el futuro, somos los que trabajamos día a día por hacer un mundo mejor, más hermano, más lleno de misericordia, de comprensión, de tolerancia, de amor, de perdón. En definitiva, más lleno de Dios.
La verdad es que somos hijos de Dios. Somos sus hijos e hijas, aunque no se haya manifestado del todo lo que eso significa. Ahora estamos en camino. Pero Dios está con nosotros. Y Él nos hace santos. Ahora, podemos atender a la lectura del Evangelio y escuchar como Jesús nos llama “bienaventurados” porque somos pobres, porque luchamos por la justicia, porque tratamos de ser misericordiosos, porque trabajamos por la paz y la reconciliación. Y la palabra de Jesús llega a nuestros oídos. Nos calma, nos serena, nos devuelve la alegría, nos hace conocer y comprender nuestra más honda realidad. Salimos a la calle con la sonrisa en el rostro y dispuestos a seguir luchando por mejorar nuestra propia vida y por mejorar este mundo. Por hacer que sea la casa de Dios, la casa de todos, el Reino por el que Jesús dio su vida.

Lectura: Apocalipsis 7,2-4.9-14
Yo, Juan, vi a otro Ángel que subía del Oriente y tenía el sello de Dios vivo; y gritó con fuerte voz a los cuatro Ángeles a quienes había encomendado causar daño a la tierra y al mar: "No causéis daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que marquemos con el sello la frente de los siervos de nuestro Dios." Y oí el número de los marcados con el sello: ciento cuarenta y cuatro mil sellados, de todas las tribus de los hijos de Israel. Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con fuerte voz: "La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero." Y todos los Ángeles que estaban en pie alrededor del trono de los Ancianos y de los cuatro Vivientes, se postraron delante del trono, rostro en tierra, y adoraron a Dios diciendo: Amén, alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza, a nuestro Dios por los siglos de los siglos, amén." Uno de los Ancianos tomó la palabra y me dijo: "Esos que están vestidos con vestiduras blancas quiénes son y de dónde han venido?" Yo le respondí: "Señor mío, tu lo sabrás." Me respondió: "Esos son los que vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la Sangre del Cordero." Palabra de Dios

Lectura: san Juan 3,1-3
Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro. Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,1-12

Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros." Palabra del Señor
EL DIA DE LOS DIFUNTOS (Fernando Torres Pérez)
El día de los Difuntos recordamos en primer lugar a nuestros seres queridos que ya no están entre nosotros. Las palabras de Jesús que escuchamos en este día nos despiertan a la esperanza y nos consuelan en el vacío y desamparo en que nos deja la muerte. Nuestros difuntos están en camino hacia el Padre y Jesús mismo los conduce hacia su corazón insondable: la voluntad del Padre que me ha enviado es que no se pierda ninguno de los que el Padre me ha dado sino que los resucite en el último día. La ley de la muerte qué sabia es. Todos, absolutamente todos tenemos el mismo final. No hay grandeza humana que pueda escapar a este destino común y universal del ser humano. Ni bondad ni maldad duran siempre. Ni hay riqueza capaz de alargar un minuto más la vida. ¿Qué nos enseña sobre nuestro destino la Palabra de Dios? Las enseñanzas son muchas y consoladoras en el texto de Job, la Carta los Romanos, El evangelio de Juan. Nos entristece la certeza de la muerte, pero nos consuela la promesa de la vida eterna. Es este un día de visitar los cementerios. Las flores y velas en los nichos convierten el cementerio en un jardín. Es una costumbre hermosa que nos lleva a recordar a quienes estuvieron unidos a nuestros afectos para decirles que no los olvidamos, que rezamos por ellos, que siguen vivos en nuestro corazón. Según nos refiere Carlos Latorre: “En mis andanzas por América conocí la costumbre de las familias al visitar las tumbas de dar este día dulces y refrescos a los niños para honrar a los difuntos. Han pasado los años, pero todavía está grabada en mis ojos la alegría de los niños corriendo de un lado para otro, saltando tumbas y cruces, e intentando contener en sus manos los caramelos y “masitas” con que los obsequiaban los parientes. Este carácter tan festivo y popular de la visita al cementerio en estas fechas tal vez nos sorprenda, pero nos habla de una visión más “humana y cristiana” de la muerte. Se está debilitando la fe en la vida eterna. Se suele silenciar todo lo que se refiere a la muerte, haciéndola aséptica como algo inevitable y se habla de ella en voz baja y a escondidas. Pero por otra parte nunca faltan quienes quieren explotar “la falta de fe cristiana” buscando conexiones con los muertos a través de personas –medium- especializadas. El ser humano busca explicaciones y conexiones ante la muerte. Cuando la palabra de Dios no ilumina la vida se buscan luces y promesas a cualquier precio.”
AGENDA SEMANAL
Lunes 2. FIELES DIFUNTOS EUCARISTÍA EN EL CEMENTERIO (12.30m.)
Martes 3. CATEQUESIS 4º (4.30t.)
Miércoles 4. CATEQUESIS 1º (5.00t.)
CATEQUESIS 3º (5.00t.)
Jueves 5.
CATEQUESIS 5º (5.00t.)
CATEQUESIS 6º Y 1º E.S.O. (5.00t.)
CATEQUESIS 2º Y 3 E.S.O. (6.00t.)
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO (6.00t.)
EUCARISTÍA (6.30t.)
Viernes 6.
CATEQUESIS CONFIRMACIÓN (5.00t.)
Domingo 8. EUCARISTÍA (6.30t.)

25 de Octubre DOMINGO XXX DEL T.O.

El Evangelio de hoy nos muestra a Jesús en plena realización de su ministerio sacerdotal. Ante la necesidad gritada y voceada por Bartimeo, Dios no permanece indiferente. Ni Jesús, su sacerdote tampoco. Le devuelve la vista pero también le devuelve la dignidad. Le hace ver que ha sido su misma fe la que le ha curado. Y Bartimeo se integra de nuevo en la vida, en la sociedad. El que estaba sentado al borde del camino, se levanta y camina con los demás. Dios se ha acercado a él y le ha sanado. Para Bartimeo la realidad de Dios se ha hecho tan clara a través de Jesús que no puede sino seguirlo. Jesús es el sacerdote que levanta a los caídos, que consuela a los tristes, que nos devuelve la esperanza y nos ayuda a recobrar la fe que tenemos dentro de nosotros, como dice la primera lectura del profeta Jeremías.

En la Iglesia hemos dejado un poco en el olvido que somos un pueblo sacerdotal, que todos somos sacerdotes y estamos llamados a ser, como Jesús, mediadores de la presencia bondadosa y salvadora de Dios entre los hombres y las mujeres de nuestro tiempo. Hemos dado tanta importancia al ministerio ordenado que se nos ha olvidado que todos somos sacerdotes. Y que es deber y obligación de todos y todas, que nos decimos discípulos de Jesús, vivir sacerdotalmente al estilo de Jesús. Para ser sacerdote de esa manera no hace falta estudiar teología. Basta con ser ministro de la gracia de Dios para los hermanos y hermanas. No se trata de poner en duda la importancia y necesidad del ministerio ordenado, de los que llamamos habitualmente “sacerdotes”. Ya se habla mucho de ellos. Hoy conviene resaltar con fuerza el carácter sacerdotal de todo cristiano. Para que todos seamos capaces de celebrar eucaristías en la vida que repliquen y multipliquen el efecto sanador, salvador, reconciliador, de la Eucaristía que, presidida por el ministro ordenado, celebramos cada domingo.

Como siempre el pueblo de Génave respondió generosamente a la llamada que las misiones le hacía con una colecta para el Domund de 223,34€.

¡¡¡GRACIAS POR TU GENEROSO DONATIVO!!


Lectura: Jeremías 31,7-9


Así dice el Señor: «Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por el mejor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel. Mirad que yo os traeré del país del norte, os congregaré de los confines de la tierra. Entre ellos hay ciegos y cojos, preñadas y paridas: una gran multitud retorna. Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos; los llevaré a torrentes de agua, por un camino llano en que no tropezarán. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito. Palabra de Dios


Lectura: a los Hebreos 5,1-6

Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. A causa de ellas, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados,

como por los del pueblo. Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama, como en el caso de Aarón. Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy». O, como dice otro pasaje de la Escritura: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.» Palabra de Dios


Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,46-52

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí.» Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo.»Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama.» Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.Jesús le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego le contestó: «Maestro, que pueda ver.» Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha curado.» Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino

Palabra del Señor

ATEISMO MAL DE FAMILIA. Lilián Carapia

La mejor herencia que los padres pueden dar a sus hijos es la fe en Dios.

Ésta se logra mediante la educación que da a Dios el lugar que le corresponde, siendo coherentes, viviendo lo que se cree y se enseña. Porque una cosa es decir que creemos en Dios y que lo amamos, y otra es creer en Él y amarlo de veras. Si alguien dice que es católico pero no va a Misa; no frecuenta ninguno de los Sacramentos o vive sin ellos; no ora; no se congrega con los demás miembros de la Iglesia; no hace nada por su prójimo necesitado… ése alguien es incoherente. Y si además es deshonesto, infiel, corrupto o violento; si es una mala influencia para los demás, si abusa de ellos y no tiene la menor intención de enmendarse esa persona vive el ateísmo práctico, que lleva al olvido de los valores. La vida sin Dios (ateísmo), tarde o temprano «pasa la factura». Eso es lo que le está pasando a muchos países.

El ateísmo «se contagia» Consideremos algunos datos a partir de una encuesta realizada sólo a católicos practicantes en México. Entre ellos, sólo el 39% asiste a Misa una vez por semana porque lo considera positivo, y creen que lo que provoca que la mayoría de los católicos no vaya a Misa es la existencia de otras religiones. Lo que más pesa en las valoraciones de la Iglesia entre los jóvenes y los no practicantes es la desconfianza ocasionada por los abusos sexuales, porque consideran cerrados a los practicantes y hay una desconfianza generalizada.

La estadística comprobó que existe una relación directa entre «ser practicante y tener padres practicantes» y «ser no practicantes y tener padres no practicantes». Es decir que el ateísmo suele ser «una enfermedad hereditaria» que ya se ha propagado mucho en el mundo entero. Fe en el Dios verdadero. Ni siquiera entre los católicos practicantes de México está claro quién es Jesucristo: el 54% dice que es Dios, pero sólo el 1% sabe que Él es «Hijo de Dios»; y éste último es exactamente el mismo porcentaje de los que lo consideran un mito (1%), una idea (1%), un sueño (1%).

Es necesario que todos pongamos cuanto esté de nuestra parte para fomentar la transmisión de la fe, y especialmente entre los jóvenes, pero hay que pensar en la imagen de Dios que les vamos a transmitir. El «Dios buena onda» que no pide nada a las personas ni tiene proyectos importantes para ellas no es el Dios verdadero; éste es el falso dios de los incoherentes. Tampoco la imagen de un «Dios-que-se-opone» a que realicemos nuestra personalidad y nuestra libertad, o la de un «Dios-policía», atento a las infracciones que cometemos son imágenes del Dios verdadero. No lo es la del «Dios-amuleto» de los que lo buscan para tener buena suerte. Todas esas imágenes falsas han sido la causa de que muchos rechacen a Dios. La historia nos enseña que la «imagen de Dios» que la persona tiene suele estar de acuerdo con el «espíritu de la época» en la que vive. En otros tiempos Dios era visto y respetado como el «dueño» de la realidad y prácticamente nadie objetaba nada al respecto. Pero nuestra época es marcadamente personalista: hoy debemos entender que Dios es el primero que nos respeta como personas para transmitirlo así. Que los niños y los jóvenes se encuentren con el Dios que nos reveló Jesús: un Dios que les acepta con su manera de pensar y de sentir, y sólo pide no perder de vista la eternidad. Un Dios que nos ha dado razón, pero también emociones; un Dios que ha sembrado en nuestro corazón anhelos muy nobles y deseo de trascendencia. En fin, que todos nos esforcemos por conocer y dar a conocer al Dios Padre Misericordioso que es el único que nos reveló Jesús.


AGENDA DE LA SEMANA

Lunes 26.

CATEQUESIS 2º (4.30t.)

CATEQUESIS 5º (5.00t.)

Martes 27.

CATEQUESIS 4º (4.30t.)

Miércoles 28.

CATEQUESIS 1º (5.00t.)

CATEQUESIS 3º (5.00t.)

Jueves 29.

CATEQUESIS 6º Y 1º E.S.O. (6.00t.)

CATEQUESIS 2º Y 3 E.S.O. (6.00t.)

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO (6.00t.)

EUCARISTÍA (6.30t.)

Viernes 30.

CATEQUESIS CONFIRMACIÓN (5.00t.)

Domingo 1. TODOS LOS SANTOS

EUCARISTÍA (6.30t.)

domingo, 18 de octubre de 2009

18 de Octubre DOMINGO XXIX DEL T.O.

Las palabras de Jesús con que termina el Evangelio de este domingo marcan con claridad el estilo que ha de caracterizar las relaciones dentro de la comunidad de los discípulos. Si los poderosos de este mundo tienen cierta tendencia, y muchos la llevan a la práctica, a tiranizar y oprimir a sus súbditos, entre “vosotros, nada de eso”. Jesús tiene claro que sus discípulos le han seguido para servir.
Jesús no se sirvió a sí mismo. Jesús sirvió y atendió a los pobres, a los más necesitados, a los marginados, acompañó a todos aquellos con los que se encontró para hallasen la salida del agujero negro en que tantas veces nos perdemos. Y nos dio la clave para encontrar la buena vida, la Vida en plenitud: vivir la fraternidad a tope, sentir a los otros no como amenazas para mi integridad sino como hermanos y hermanas, caminar con las manos y los brazos abiertos para compartir, para abrazar, para amar. Ese es el servicio a que está llamado el discípulo. A esos, a los que sirvió Jesús, es a los que tiene que servir. La mirada del discípulo sale fuera de la comunidad y abarca el mundo.
Este domingo celebramos el Domund, la Jornada Mundial de las Misiones. Las palabras de Jesús en el Evangelio señalan la forma como hay que hacer misión, lo que es evangelizar. No se trata de convencer a nadie. El objetivo es servir y que a través de nuestro servicio cristiano, las personas lleguen a comprender vivencialmente que Dios es su padre, que de él no recibimos más que amor y que su voluntad no es que cumplamos una serie de mandamientos más o menos complicados y difíciles de observar, sino que seamos felices viviendo en fraternidad, amándonos mutuamente. Evangelizar es ser y vivir como cristiano, respetando, dialogando, comprendiendo, perdonando, reconciliando. Como Jesús.


COLABORA ESTE DOMINGO CON LAS MISIONES. HAZ TU DONATIVO PARA QUE LA PALABRA DE DIOS, SU AMOR, SU VIDA… SE PROPAGUE Y ANUNCIE POR TODO EL MUNDO. El AÑO PASADO RECAUDAMOS 241,40€

¡¡¡ GRACIAS POR TU GENEROSO DONATIVO!!!

Lectura: Isaías 53,10-11
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Palabra de Dios
Lectura: a los Hebreos 4,14-16
Puesto que tenemos un sumo sacerdote extraordinario, que ha penetrado en los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, permanezcamos firmes en la fe que profesamos. Pues no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, ya que fue probado en todo a semejanza nuestra, a excepción del pecado. Acerquémonos, pues, con confianza al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y hallar la gracia del auxilio oportuno. Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,35-45
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?» Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.» Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.» Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.» Palabra del Señor

Octubre es para los cristianos el “mes Misionero y del Rosario”.
En su penúltimo domingo celebramos la Jornada Mundial de la Propagación de la Fe. Eso significa DOMUND.
El lema elegido para este año, en consonancia con el último Sínodo de los Obispos celebrado en Roma, es: “LA PALABRA, LUZ DE LOS PUEBLOS”.
En el Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para esta Jornada misionera, nos recuerda:
a) Que “la Iglesia no actúa para extender su poder o afirmar su dominio, sino para llevar a todos a Cristo, salvación del mundo”. (Introducción)
Responde así a quienes no consideran necesaria hoy la actividad misionera de la Iglesia en aras de una mal entendida libertad religiosa. El Papa reafirma que el misionero lo que hace es ponerse al servicio del hombre, recordándonos las palabras de Juan Pablo II, de que “el esfuerzo orientado al anuncio del Evangelio a los hombres de nuestro tiempo... es, sin duda alguna, un servicio que se presta a la comunidad cristiana e incluso a toda la humanidad.” (Evangelii nuntiandi, 1).
b) La misión debe ser una constante fundamental en la vida de la Iglesia. Anunciar el Evangelio debe ser para todos los bautizados el compromiso primario de su vocación.
“La misión de la Iglesia, escribe el Papa, es la de contagiar de esperanza a todos los pueblos. Para esto Cristo llama, justifica, santifica y envía a los discípulos a anunciar el Reino de Dios, para que todas las naciones lleguen a ser Pueblo de Dios.” (n. 1).
Esta Palabra es como joya preciosa en manos de la Iglesia, que acogemos en un momento y no la escondemos, sino que la proponemos a nuestros contemporáneos en cada época y lugar. Es, con palabras del Salmo, “antorcha para mis pies, luz para mi sendero” (Salmo 118).
Dios se revela en la historia, habla al hombre y su Palabra es creadora. Dios por su Palabra “dice lo que hace y hace lo que dice”, expresión del Pontífice actual. En el Antiguo Testamento anuncia la venida del Mesías y la instauración de una nueva alianza. En la Encarnación del Verbo se cumplen estas promesas. “Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la Palabra única, perfecta e insuperable del Padre. En Él lo dice todo, no habrá otra palabra mas que ésta.” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 65).
Los Apóstoles acogieron esta Palabra de salvación y la transmitieron. Desde entonces, la Iglesia, guarda y da a conocer este tesoro, destinado a todos los hombres.
Insiste, por ello, el Santo Padre en su Mensaje: “Deseo confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia.” (n. 3).
Ser sus testigos en estas tierras de Jaén. Es el objetivo principal que nos hemos propuesto todos los fieles para este curso pastoral recién comenzado. Es nuestra respuesta al mandato misionero de Jesucristo. “Las naciones caminarán en su luz” (Ap 21, 24).
Quien tiene la gracia de vivir una fuerte experiencia de la presencia de Jesús Resucitado entre nosotros, de su presencia en la Palabra y en la Eucaristía, es como si viviera en una situación semejante a lo que les sucedió a los tres Apóstoles durante la Transfiguración. Llenos de la experiencia del Dios amor, aunque sea aún en penumbra, la ponemos sobre el candelero de nuestras vidas y la damos a conocer. Somos sus testigos, misioneros.
Sembremos semillas misioneras en los niños y niñas en las catequesis. Invitemos a los enfermos a ser los primeros y principales misioneros de esta Iglesia. Llevemos a tantos corazones jóvenes la levadura viva y llena de respuestas del Evangelio de Jesucristo.
Nuestro apoyo, nuestra oración y reconocimiento a favor de los misioneros de esta Iglesia de Jaén y a sus familias.
Pedimos a la que es Estrella y Reina de las Misiones, nuestra Patrona la Santísima Virgen de la Cabeza, que nos ayude y oriente como Madre para llevar el Evangelio de su Hijo Jesucristo, luz de las gentes y palabra de salvación a todos los rincones de esta Iglesia diocesana y hasta los últimos extremos de la tierra.
Con mi saludo agradecido, les bendice
Ramón del Hoyo López
Obispo de Jaén.

AGENDA SEMANAL

Lunes 19.
REUNIÓN SACERDOTES (10.00m.)
CATEQUESIS 2º (4.30t.)
CATEQUESIS 5º (5.00t.)
Martes 20.
CATEQUESIS 4º (4.30t.)
Miércoles 21.
CATEQUESIS 1º (5.00t.)
CATEQUESIS 3º (5.00t.)
Jueves 22.
CATEQUESIS 6º Y 1º E.S.O. (6.00t.)
CATEQUESIS 2º Y 3 E.S.O. (6.00t.)
EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO (6.30t.)
EUCARISTÍA (7.00 t.)
FORMACIÓN DE ADULTOS (7.30t.)
Viernes 23.
CATEQUESIS CONFIRMACIÓN (5.00t.)
Sábado 24.
CURSO PREMATRIMONIAL EN ARROYO DEL OJANCO (4.00 t.)
Domingo 25.
CURSO PREMATRIMONIAL EN ARROYO DEL OJANCO (10.00 m.) EUCARISTÍA (7.00 t.)

sábado, 17 de octubre de 2009

“Las naciones caminarán en su luz” (Ap 21, 24)

En este domingo dedicado a las misiones, me dirijo ante todo a vosotros, Hermanos en el ministerio episcopal y sacerdotal, y también a vosotros, hermanos y hermanas de todo el Pueblo de Dios, para exhortar a cada uno a reavivar en sí mismo la conciencia del mandato misionero de Cristo de hacer “discípulos a todos los pueblos” (Mt 28,19), siguiendo los pasos de San Pablo, el Apóstol de las Gentes.



“Las naciones caminarán a su luz” (Ap 21,24). Objetivo de la misión de la Iglesia es, en efecto, iluminar con la luz del Evangelio a todos los pueblos en su camino histórico hacia Dios, para que en Él tengan su realización plena y su cumplimiento. Debemos sentir el ansia y la pasión por iluminar a todos los pueblos con la luz de Cristo, que brilla en el rostro de la Iglesia, para que todos se reúnan en la única familia humana, bajo la paternidad amorosa de Dios.

En esta perspectiva los discípulos de Cristo dispersos por todo el mundo trabajan, se esfuerzan, gimen bajo el peso de los sufrimientos y donan la vida. Reafirmo con fuerza lo que ha sido varias veces dicho por mis venerados predecesores: la Iglesia no actúa para extender su poder o afirmar su dominio, sino para llevar a todos a Cristo, salvación del mundo. Nosotros no pedimos sino el ponernos al servicio de la humanidad, especialmente de aquella más sufriente y marginada, porque creemos que “el esfuerzo orientado al anuncio del Evangelio a los hombres de nuestro tiempo... es sin duda alguna un servicio que se presta a la comunidad cristiana e incluso a toda la humanidad” (Evangelii nuntiandi, 1), la cual “está conociendo grandes conquistas, pero parece haber perdido el sentido de las realidades últimas y de la misma existencia” (Redemptoris missio, 2).

martes, 13 de octubre de 2009

11 de Octubre DOMINGO XXVIII DEL T.O.


Problemas encontraremos siempre a lo largo del camino de la vida. Tampoco la relación con los demás es siempre fácil. Ni siquiera en el seno de la comunidad cristiana. Ahí también existen las envidias, los orgullos, los juegos de poder. Es así. Forma parte de nuestra condición. Pero todo eso se puede superar desde el deseo profundo y evangélico de vivir en fraternidad, de hacer el Reino, de construir la casa común para los hermanos y hermanas, para los hijos e hijas de Dios. Como no se puede superar es a través del individualismo, del poder, de la opresión, del “yo soy más fuerte que tú”. Todo eso rompe, divide y quiebra. No cura ni sana ni reconcilia. Los bienes o están al servicio de la fraternidad y del Reino o no valen nada. O se comparten o pierden su sentido. Pretende usarlos para ti solo y te sentirás como un camello intentando pasar por el ojo de una aguja. Compártelos, ponlos al servicio de los hermanos y del bienestar común, y te sentirás ligero, capaz de sonreír y más rico y seguro que nunca de fraternidad, de relación, de amor, de cariño y de amistad. Ahí está la clave.

Ahí está la sabiduría de que se habla en la primera lectura: llegar a saber dónde está lo que es verdaderamente valioso y dejar de lado lo que se pueden llevar los ladrones o la polilla y que no nos da la verdadera vida, la buena vida, la vida en plenitud que el Señor quiere para nosotros.

Así es la Palabra de Dios, como dice la carta a los Hebreos. Nos dice la verdad aunque no nos guste oírla. Entra hasta el fondo de nuestro corazón, pone al descubierto nuestros más profundos sentimientos y luego nos deja libres para tomar la decisión que nos parezca oportuna.


COLABORA EL PRÓXIMO DOMINGO CON LAS MISIONES. HAZ TU DONATIVO PARA QUE LA PALABRA DE DIOS, SU AMOR, SU VIDA… SE PROPAGUE y ANUNCIE POR TODO EL MUNDO. ¡¡¡GRACIAS POR TU GENEROSO DONATIVO!!!


Lectura: Sabiduría 7,7-11

Supliqué, y se me concedió la prudencia; invoqué, y vino a mí el espíritu de sabiduría. La preferí a cetros y tronos, y, en su comparación, tuve en nada la riqueza. No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro, a su lado, es un poco de arena, y, junto a ella, la plata vale lo que el barro. La quise más que la salud y la belleza, y me propuse tenerla por luz, porque su resplandor no tiene ocaso. Con ella me vinieron todos los bienes juntos, en sus manos había riquezas incontables. Palabra de Dios


Lectura: a los Hebreos 4,12-13

La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu, coyunturas y tuétanos. Juzga los deseos e intenciones del corazón. No hay criatura que escape a su mirada. Todo está patente y descubierto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas. Palabra de Dios


Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,17-30

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»

Él replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.»
Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.» A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!»

Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.»

Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.»

Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»

Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna.»

Palabra del Señor

DOMUND: Jornada Mundial de las Misiones En 1926 Pío XI estableció que el penúltimo domingo de octubre se celebrara en toda la Iglesia el “Domingo Mundial de las Misiones”, en favor de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe, para mover a los católicos a amar y apoyar la causa misionera. Desde 1943, esta “fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal” se conoce en España como DOMUND (de DOmingo MUNDial). Este nombre ha ayudado a identificar y difundir aún más esta jornada entre nosotros, y su mensaje —una llamada de atención sobre la común responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización del mundo— ha calado en la profunda sensibilidad y tradición misionera de nuestro país. La Jornada Mundial de las Misiones es el momento culminante de una corriente de animación y cooperación misionera que debe desplegarse todo el año, especialmente, a lo largo de todo el “Octubre Misionero”, el mes de las misiones por excelencia. “La Palabra de Dios es un bien para todos los hombres, que la Iglesia no debe conservar solo para sí, sino compartir con alegría y generosidad con todos los pueblos y las culturas, para que también ellos puedan encontrar en Jesucristo el camino, la verdad y la vida (cf. Jn 14,6). Mirando al ejemplo de San Pablo, de los apóstoles y de tantos misioneros que, a lo largo de la historia, llevaron el Evangelio a los pueblos, este Sínodo reafirma la urgencia de la misión ad gentes también en nuestro tiempo. Un anuncio que debe ser explícito, hecho no solo dentro de nuestras iglesias, sino en todas partes, y debe ser acompañado por el testimonio coherente de vida, la cual hace evidente el contenido y lo refuerza. Obispos, sacerdotes, diáconos, personas de vida consagrada y laicos deben estar cerca también de las personas que no participan en la liturgia y no frecuentan nuestras comunidades. La Iglesia deber ir hacia todos con la fuerza del Espíritu (cf. 1Co 2,5) y seguir proféticamente defendiendo el derecho y la libertad de las personas a escuchar la Palabra de Dios, buscando los medios más eficaces para proclamarla, incluso con el riesgo de la persecución”. (Sínodo de los Obispos, 2008, proposición 49).

AGENDA DE LA SEMANA

Lunes 12. VIRGEN DEL PILAR

EUCARISTÍA DE LA GUARDIA CIVIL (Torres de Albanchez 11.30m.)

Martes 13.

CATEQUESIS 4º (4.30t.)

Miércoles 14.

CATEQUESIS 1º (5.00t.)

CATEQUESIS 3º (5.00t.)

Jueves 15.

CATEQUESIS 5º (5.00t.)

CATEQUESIS 6º Y 1º E.S.O. (5.00t.)

CATEQUESIS 2º Y 3 E.S.O. (6.00t.)

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO (6.30t.)

EUCARISTÍA (7.00t.)

Viernes 16.

CATEQUESIS CONFIRMACIÓN (5.00t.)

Domingo 18. DOMUND

EUCARISTÍA (7.00 t.)


Oración por las misiones

Padre de bondad,
Tú que eres rico en amor y misericordia,
que nos enviaste a tu Hijo Jesús
para nuestra salvación,
escucha a tu iglesia misionera.
Que todos los bautizados
sepamos responder a la llamada de Jesús:
Id y haced que todos los pueblos
sean mis discípulos.
Fortalece con el fuego de tu Espíritu
a todos los misioneros, que en tu nombre
anuncian la Buena Nueva del Reino.
María, Madre de la Iglesia
y estrella de la evangelización,
acompáñanos y concédenos
el don de la perseverancia
en nuestro compromiso misionero. Amén